Cómo hacer un estudio de mercado explicado de forma sencilla

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Qué es un estudio de mercado
Un estudio de mercado es como una lupa que usamos para mirar tres cosas: a los clientes (qué quieren y qué necesitan), a la competencia (qué hacen los demás) y a las tendencias (cómo está cambiando el mundo). Con esa información, podemos tomar decisiones más seguras: qué vender, a qué precio, dónde y cómo.
Por qué es importante
Imagina que quieres abrir una panadería. Si haces un estudio de mercado sabrás cuánta gente del barrio compra pan, qué tipos prefieren (integral, sin gluten, de semillas), a qué hora van más, cuánto pagan y qué les falta en las panaderías actuales. Sin ese estudio, estarías abriendo a ciegas, como jugar un partido con los ojos cerrados.
Pasos para hacer un estudio de mercado
No necesitas complicarte. Con unos pasos sencillos puedes hacerlo:
- Define tu objetivo: ¿quieres saber si tu idea de negocio tiene sentido?, ¿o qué precio poner a tu producto?
- Conoce a tus clientes: pregúntales directamente. Puedes hacer encuestas simples, entrevistas o incluso observar qué compran en otros lugares.
- Observa a la competencia: visita sus tiendas, mira sus redes sociales, apunta qué venden y a qué precio.
- Recoge y ordena la información: haz una lista con lo que has descubierto: gustos de clientes, precios, puntos fuertes y débiles de tus rivales.
- Saca conclusiones: decide qué harás distinto y cómo aprovecharás lo que aprendiste. Aquí es donde conviertes los datos en decisiones.
Herramientas fáciles para ayudarte
No hace falta gastar mucho dinero. Puedes usar cosas sencillas como:
- Google Forms o encuestas en redes sociales para preguntar a la gente.
- Google Trends para ver qué busca la gente en Internet.
- Ir a las tiendas y anotar lo que ves (precios, clientes, productos más vendidos).
Lo importante no es la herramienta, sino las preguntas que haces y lo que aprendes con las respuestas.
Técnicas sencillas para un estudio de mercado eficiente
Si quieres complementar tu artículo con pasos claros y rápidos, aquí tienes tres técnicas fáciles de aplicar. Están explicadas con un lenguaje simple para que cualquier persona las entienda.
1) Las 5 preguntas clave
En lugar de encuestas largas, responde a estas cinco preguntas y tendrás lo esencial:
- ¿Quién es mi cliente? (edad, gustos, dónde vive)
- ¿Qué problema tiene y cómo lo resuelvo?
- ¿Quién más ofrece algo similar? (competencia)
- ¿Cuánto está dispuesto a pagar?
- ¿Dónde le encuentro y cómo le hablo? (canales)
Resultado: obtienes un mapa claro de cliente, propuesta, precio, competencia y canales.
2) Observación directa
Sal a mirar lo que ya ocurre: visita tiendas, webs y redes de la competencia. Anota, en una hoja simple:
- Precios y ofertas habituales.
- Productos más vendidos (los que se repiten o destacan).
- Comentarios de clientes (quejas y elogios en Google/Instagram).
- Experiencia: atención, tiempos, entrega, devoluciones.
Resultado: ves oportunidades reales: qué falta, qué mejorar o cómo diferenciarte.
3) Mini-encuestas online
Usa Google Forms o encuestas en Instagram/Facebook. Con 30–50 respuestas ya verás patrones. Pregunta:
- “¿Qué te gustaría comprar que hoy no encuentras?”
- “¿Cuánto pagarías por X?” (da 3–4 rangos)
- “¿Dónde sueles comprarlo?” (tienda física, web, marketplace)
- “¿Qué es lo más importante para ti?” (precio, calidad, rapidez, garantía)
Resultado: datos rápidos para ajustar producto, precio y canal.
Cómo convertir los datos en decisiones
Con lo aprendido, crea un plan en una sola página:
- Producto: qué vas a vender y por qué.
- Precio: rango elegido y motivo.
- Canales: dónde vas a vender y comunicar.
- Primeras acciones: 3 tareas para los próximos 15 días.
Errores que frenan la eficiencia
- Preguntar a muy poca gente (muestras de 5–10 no sirven).
- Hacer preguntas confusas o que sugieren la respuesta.
- No mirar a la competencia “en vivo”.
- No actualizar el estudio cuando cambian los precios o hábitos.
Para llevar a la práctica
Reserva una semana: dos días para observar, dos para encuestar, uno para ordenar datos y decidir. Termina con un plan simple y empieza a probar en pequeño (piloto). Ajusta y repite.
Errores que debes evitar
Al hacer un estudio de mercado, hay algunos fallos comunes que es mejor no cometer:
- No preguntar lo suficiente: si hablas solo con dos o tres personas, no tendrás una idea real del mercado.
- Hacer preguntas confusas: si la gente no entiende, las respuestas no servirán.
- Olvidar revisar a la competencia: no basta con preguntar a los clientes, hay que ver qué hacen los demás.
- No actualizar el estudio: el mercado cambia, lo que hoy funciona mañana puede no servir.
Rcuerda esto
Hacer un estudio de mercado no es solo para grandes empresas. Es una herramienta que cualquier persona puede usar para tomar mejores decisiones. Es como mirar el mapa antes de hacer un viaje: te ayuda a evitar caminos equivocados y a llegar más rápido a tu destino. Si vas a lanzar una idea, dedica un tiempo a estudiar tu mercado: tu futuro negocio te lo agradecerá.


